Desde luego, 8.8 no es la nota con la que calificaría al nuevo presidente chileno.  Más si se tiene en cuenta que en Chile la nota máxima es 7. Tampoco es que acuse yo al señor Piñera de ser un ladrón de ganado. Faltaría más. Sólo quiero hacer mención, mediante un juego de palabras bastante común en la jerga chilena, que el reto que le espera al flamante presidente chileno es grande y que no veo en él los… digamos mejor que no veo en su liderazgo la certeza de un futuro promisorio para Chile, especialmente después de semejante tragedia. Cabe también señalar que, en Chile, se le llama cuatrero a todo aquel estudiante que aprueba sus materias con la nota mímina, 4.

Ojalá me equivoque y sea sólo mi mente llena de prejuicios hablando.  Pero hay en el Presidente de Chile algo que me trae a la mente la ingrata persona del señor Berlusconi. Algo de bananerismo Armani en su proceder; una peste a mediocridad y prensa rosa (quien ha visto a su hermano Miguel sabe de lo que hablo) que lo pone a años luz de distancia de estadistas como el señor Lagos o la misma señora Bachelet.

Son las aristas de la democracia. El tiempo dirá

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