No es mi intención hacer de este blog un espacio  donde abordar temas que ya se discuten en exceso en los noticiarios, pero la noticia es inquietante: el domingo pasado, mediante un referéndum, los suizos prohibieron la construcción de minaretes en las mezquitas. De los 23 cantones que componen este país, sólo 4 se opusieron a la medida: Ginebra, Vaud, Neuchatel y Basilea-Ciudad. En una de las sociedades que se considera como de las más avanzadas en Europa, más del 57% del total de los votantes se manifestó a favor de esta iniciativa. ¿Por qué?

Mapa de cantones suizos

El resultado de este referéndum, orquestado en el seno de la extrema derecha helvética, no es más que el miedo de la gente manipulado de forma hartera para que la xenofobia y los prejuicios contra este colectivo tomen un protagonismo inusitado en una sociedad que hasta ahora se había mostrado tolerante hacia su población musulmana. El terrorismo islámico, el fanatismo religioso, la proliferación de armas nucleares en oriente cercano y el maltrato a las mujeres fueron castigados a través de una campaña mediática mañosa, que asoció la imagen de estos templos religiosos con todo aquello que las sociedades occidentales reprueban en su contraparte musulmana.

Cartel de propaganda

Ahora, que el daño ya está hecho, solo resta esperar y descubrir cuáles serán las consecuencias: ¿habrá más países europeos que se sumen a esta iniciativa?, ¿qué grupos sacarán provecho de esta situación?, ¿cuáles serán las consecuencias económicas que enfrentará Suiza?

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