Echéle, José Alfredo

Echéle, José Alfredo

pero yo no concibo esa razón, porque yo seguiré siendo el cautivo de los caprichos de tu corazón...

Y así las cosas. No importa cuán lejos esté, me sigue dando una profunda tristeza que cada vez que encuentro una noticia sobre México en un periódico español sea para leer que ha ocurrido una nueva desgracia. En la prensa de España, cuando se toca el tema de México es sólo para hablar de las corruptelas de nuestros políticos, de la crisis económica que enfrenta el país, del rebrote de la Influencia A HLNL y de los ejecutados de esta semana. En Morelos, Michoacán, el D.F. y Guerrero; en la frontera, en el centro, en la ciudad, en el campo, en la costa, en el desierto y al lado del río. Las ejecuciones son cada vez más sanguinarias, más morbosas; cuerpos descuartizados, hombres y mujeres muertos con un tiro de gracia.

Tal vez deberíamos de cambiar este bolero de La barca por una ranchera de José Alfredo: No vale nada la vida. La vida no vale nada. Empieza siempre llorando y así llorando se acaba, por eso es que en este México, la vida no vale nada…

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